El futuro de la industria lechera en Puerto Rico sigue pendiendo de un hilo y, de no llegarse pronto a un acuerdo satisfactorio entre las partes, o desaparecerán muchos ganaderos en la Isla o aumentará el precio de la leche en Puerto Rico.
Así lo denunciaron algunos ganaderos productores de leche, quienes reclamaron que, en muchos casos, las ganancias por producir leche fresca en la Isla están por debajo de los gastos de producción, lo que amenaza con destruir la industria.
“Se han hecho miles y miles de estudios y todos han determinado que se nos tiene que pagar mejor la leche o se van a ir a quiebra los ganaderos. Lamentablemente, al final, entiendo que se va a tener que subir el precio de la leche o desaparecemos”, comentó Mara Semidei, propietaria de la vaquería Enriqueta, en Lajas.
“La industria está pasando por un proceso bien difícil, por muchos factores. Uno, la merma poblacional desde el huracán María para acá, el embate que sufrieron las vaquerías y los esfuerzos que han hecho para poderse recuperar y, por otro lado, el cambio del consumidor de moverse hacia otros productos para no tomar leche fresca”, agregó Sedimei, quien también identificó un problema de distribución y mercadeo del producto entre los factores adversos.
Por su parte, Luis A. Delgado, ganadero de San Sebastián, indicó que “la situación de la leche no viene de ahora”. “Se nos ha hecho difícil. Cuando yo empecé para 1977 al 1978, había casi 800 ganaderos. Ahora solo quedamos 226. Como va esto, quedaremos 75 o 100 ganaderos”, comentó.
“Todos los costos han subido, principalmente los alimentos, que vienen de afuera y son muy altos”, sostuvo.
Pero, además, actualmente se produce más leche de lo que se consume, lo que ha provocado un efecto de desfase entre la oferta y la demanda que ha alterado la inversión y ganancia de todos los ganaderos.
Iván Rivera, expresidente del sector de la leche de la Asociación de Agricultores, explicó que cada ganadero tiene una cuota establecida de cuartillos de leche que debe producir cada 14 días, pero actualmente, como máximo se genera el 55% de esa cantidad. Aún así, existe un sobrante del producto.
“El mercado se contrae porque la gente bebe menos leche, o hay mucha gente se fue del país o hay un problema de distribución. Ya no se puede producir la misma cantidad porque no hay mercado para eso”, subrayó.
Para Carlos Benítez, de las empresas Benítez Toledo en Isabela, esa situación es provocada por la determinación de la Oficina de Reglamentación de la Industria Lechera (ORIL), de mantener un precio ponderado.
Según explicó, antes del paso del huracán María, se les pagaba a los ganaderos por distintos niveles. Cada productor de leche recibía 86.5 centavos por cada cuartillo que se convirtiera en leche fresca, UHT, saborizada o sin lactosa, según fijado en la orden de precios del 2014, que aún está vigente. El excedente, que es utilizado para mantequilla, queso, helado o para pasteurizarse, se pagaba a una tarifa inferior, dependiendo del rendimiento.
“Después de María, lo que hizo el administrador de ORIL (Jorge Campos) fue meterlo todo en una licuadora y sacó un precio ponderado (promedio)… Ahora mismo nos están pagando la leche por debajo de lo que cuesta producirla”, apuntó el reconocido empresario.
Benítez insistió en que ORIL estableció el precio actual sin celebrar vistas públicas y sin dar a conocer el estudio que debe realizarse cada cuatro años y que recomienda si es necesario hacer algún ajuste en el precio que se paga por leche.
“No cumplió con el debido proceso de ley. Se supone que haga un estudio económico exhaustivo antes. Queremos ver el estudio científico que diga que nos debe pagar la leche así”, destacó Benítez, quien aseguró que se suponía que para el 2018 se realizara dicho informe.
De igual modo, sostuvo que los productores de leche han tenido que absorber el aumento en los costos de luz, agua, salario mínimo federal y otros gastos, mientras cobran igual o menos por la leche que producen.
“La vaca tiene cinco tetas: una es para pagar el alimento, la otra para pagar los préstamos, la tercera es para la nómina de los empleados, la cuarta es para el gobierno y la última teta es la del ganadero, que es la primera que se seca”, manifestó.
Por otro lado, Semidei también resaltó que el efecto en cadena que tiene la problemática de los ganaderos en la Isla, toca también a otros trabajadores que están relacionados con la industria, como veterinarios, productores de alimentos, los que acarrean y hasta los técnicos que dan servicio a las maquinarias que se utilizan en cada vaquería, entre muchos otros.
“Cuando vienes a ver, todo sigue subiendo y a nosotros nos siguen pagando lo mismo y terminamos trasquilados”, sostuvo la empresaria.
En declaraciones escritas, el Departamento de Agricultura señaló que ORIL “trabaja en la última etapa del estudio que analiza los costos de producción desde el año 2016, mediante el peritaje de economistas internos y externos que tras promediar los costos para producir un cuartillo de leche en Puerto Rico, estarán capacidad de recomendar un margen de ganancia para los ganaderos”.
Se espera que antes de que culmine el año fiscal ORIL publique los resultados del estudio para luego discutir mediante vista pública el valor de la leche.
A mediados de mes, el secretario del Departamento de Agricultura, Carlos Flores reveló en entrevista radial (Radio Isla) que el estudio exhaustivo estaría listo para este verano y dejó la puerta abierta a un posible aumento de la leche.
“Ninguno de nosotros estamos solicitando que le suban el precio de la leche al consumidor. Pero, con el precio que nos están pagando ahora mismo, todos estamos perdiendo chavos”, sentenció Benítez.
Fuente: Primera Hora






